sábado, 10 de abril de 2010

Un viaje inolvidable




Un viaje inolvidable
30 Mayo 1960 Tren Sanghai   partió desde Santiago a Barcelona

Trabajé más de cuarenta años en aquella estación. Comencé cuando apenas contaba los veintidós, heredando el oficio por tradición familiar, el silbato, la gorra  de plato, la capa y los zapatos relucientes.

Un estallido de vapor inaguró el ritmo jubiloso del traqueteo del tren al amanecer.

Casi siempre pasaban las mismas personas pero con distinto rostro: Madres de los recientes quintos arropando a sus retoños, suspirando, intuyendo perderlos definitivamente cuando descubrieran la emigración. Las novias de los susodichos, jóvenes en flor que derramaban lagrimitas furtivas, con ojos ciegos y miradas postradas. Los de los propios soldados envueltos en un traje caqui de campaña, -emocionados y despiertos-, con el pelo al cero, las botas altas, aferrados a un deseo: para algunos salir de su pueblo y ver mundo; para otros acabar cuanto antes la faena, el simulacro de batalla y regresar a casa, al trabajo, a su novia, a sus letras.


Genaro se despide de Azucena
Marcelo de Bernarda
Teodoro de Paz
Carmina de Aurelio
Mercedes de Alterio

Marco el adiós con un silbido, me taladran con ojos abatidos, y  al fin cierro las puertas.

¡Acelera!, pienso, y rauda se enfila la máquina que arrastra los sueños tras una nube de  vapor.

Ella , veintitantas primaveras, melena castaña, lágrimas empapando el suelo, blusa corta blanca, finas piernas asomando sobre las tablillas de madera del asiento . Se acomoda en  un vagón solitario.

    -Señorita,¿a dónde va?-.Muestra un billete arrugado y húmedo, tomo un pañuelo y se lo paso, en vez de calmarse llora más.
Digo:
 - ¡Ahora vuelvo!.

Y regreso después de ticar todos los compartimentos , me siento a su lado, le hablo, me cuenta que sabe que la distancia será el final, la despedida del chico  que mudo  resta en el andén. Que le pesa la certeza entre el pecho y el costillar.

Me sorprendió el destino escondido en aquel trayecto, en mi pañuelo se encontraban escritas  sus iniciales,
y sin duda el viaje me deparó el cielo.


Este texto es mayo del 2009, escrito para un sábado literario, lo he respetado con ese ritmo tan peculiar sin tocarle "ni un  pelo" quizá por eso de ver la evolución. En cada texto aprendemos algo y continuamos camino.

1 comentario:

Pepi dijo...

A mi me gusta todo lo que escribes, lo que ocurre es que ahora mismo no puedo leerlo todo, llevo unos días malos, vengo a ratos y procuro visitar, pero no puedo leer todas las actualizaciones. ya vendrán tiempo mejores. Buen fin de semana. Besitos.

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