viernes, 19 de enero de 2018

Colchón con escamas, la estación perpetua




Todos los días cuando hablo con él acaba asomando un gato -parece un saco- acostándose en la pared de la pantalla blanca y/o rezumando ZzzzZ ¿xxxx? por doquier. Nos cruzamos, parece, solo para contarnos el sueño que arrostramos, la cadencia de los días agostados, y después siento la niebla avanzar en emboscada hasta el fuerte de mi cama...
                        Os propongo el ritmo de la primera canción




La vida es un pacto tácito entre nacer y morir, una esquirla que nos desangra apenas nacemos y culmina su obra con la última gota así que ... mientras tanto ¡Disfrutad de la música y de la literatura!
¡Que nos quiten lo bailado!



miércoles, 17 de enero de 2018

La maldición de ser un dios- STOP-




Los hados sacudían los piojos sobre nuestras cabezas. La radiación de Zeus acabó en una incómoda fosforescencia y cansino parpadeo; con un triángulo en cuyo interior se leía a modo de telegrama: ¡Inflamable! STOP
El impúdico, sabelotodo dramaturgo bajó del Olimpo sin despelotarse, disfrazado de cucaracha.

domingo, 7 de enero de 2018

Amaneceres: la danza noctívaga





Por las noches, en el silencio de su cuarto, bailaba un cuarto de la danza del vientre (para evitar luego ir al baño en exceso),después se quitaba las cortinas de la cabeza para volver a colgarlas en la estancia y finalmente daba 6 vueltas a la cama, así tal como cayera se quedaba; imperturbable hasta la aparición del alba, estoico como un icono petrificado por la suave mano de la oscuridad.


viernes, 5 de enero de 2018

Telangectasias made in Anagnorisis

Yo hubiera querido ser sombrero,  el del loco sombrerero de Alicia ,  o al menos un habitante asiduo de ese paraje bullicioso donde el fieltro podría  ser lo de menos. Hubiera alentado desde lo enhiesto de mi copa,  o mi achaparrada y decrépita copa un suspiro de idea  como ... como una nubecita pequeña y fecunda que disparase  sus gotas en una cabellera inquieta,  quizá  una calva enorme y prodigiosa,  unas trenzas largas, pródigas. Yo sería un diamante de sombrero con montones  caras y colores donde un láser  pudiera escribir notas,  impulsos que azuzaran el in-te-lec-to de mi afortunado poseedor -a,  pero en realidad no me dieron alas para volar,  ni rayas,  ni un troco con vistosas hojas. Por eso me temo que no me verás por más  que transite tus techos: me dieron 8 acróbaticas patas, dos carrillos potentes y un prodigioso abdomen con el que tejo atrapasueños, y escribio las historias que transitan el suelo.








Telangectasias made in Anagnorisis

miércoles, 3 de enero de 2018

La sonrisa de Cheshire ... la escritora

Ya, ya sé que en varias ocasiones he utilizado esta imagen, pero no me puedo sustraer a su potencia, a su mensaje, a su  capacidad de fascinación , no solo porque sé que es la sonrisa de Cheshire y Alicia siempre me ha fascinado, sino porque ese hombro desnudo con su sonrisa es para mí la foto idónea de una escritora. Pensadlo, tu rostro es otro, pero dentro de tí, en tu hombro se dibujan los demás, tu espalda se mueve como la de tus personajes ...A veces me estiro el pelo como pienso que lo haría ella para atraerle, ensayo una mirada a través de las pestañas o me tambaleo para perder el equilibrio igual que un borracho. ¿Qué se ve cuándo estás en el suelo? ¿Cómo te observa el mundo desde arriba? ¿Qué dicen sus voces cuando ellos tienen un proyecto que tu personaje- tú ni atisbas? 


Ese hombro es sin duda tan mutante como las dentritas de una escritora, tan enigmático y fascinante como las miles de vidas que llevamos dentro

martes, 19 de diciembre de 2017

¡Niña!




   Soy una extraña que se mira a si misma desde el otro lado de la ventana. Me oigo bajar las escaleras en tropel y siento còmo mis mocasines se traban en los últimos peldaños. Acabo con la cabeza en las baldosas, he notado un golpe seco en la boca. Las rodillas me arden como fósforos. Me miro e intento no empatizar con esa niña que pasa de puntillas delante de la puerta de la sala de estar. Lleva el pelo despeinado y los ojos llorosos, las mejillas incendiadas, el paleto recién partido y la falda arremangada para que no le roce las rodillas. La chaqueta azul se encabrita en la cintura y se retuerce a base de bien. 
   !No se Quién es! me digo, pero es tarde para tanto pensamiento y el primer !Guau! Me hiela la sangre. Quiero salir a jugar sin que la abuela se entere, y él viene y se pone a husmear. Le agarro del hocico intentando contenerlo pero eso no es un perro, es un cabrito que te mocha a la menor oportunidad. Y no entiendo qué le da la abuela para que el dichoso pastor vasco me vigile como a un rebaño. Al fin le oigo ladrar desde el otro lado de la puerta. Me pongo los zapatos y camino como puedo hasta el portal de la vecina:


   -¿Juegas Luci? -grito-. Oigo un zumbido áspero desde el fondo de la casa:

   -¿Dónde te crees que vas a estas horas con esta solana? !Sal corriendo para casa, niña!


Regresa cuando las luces se van









La autora de la fotografía pasó desapercibida apesar de su grandeza.

lunes, 11 de diciembre de 2017

La tormenta Ana





Cuando el viento amaina el silencio provoca una interrogación, nos miramos a los ojos y contenemos la respiración quietos. Al cabo de un rato el tejado vuelve a carraspear en medio de la noche, y las tejas parecen pasearse encima de nosotros, aún con la luz encendida perseguimos sus movimientos mirando el techo paso a paso, paso a paso, pas ... o , son las ocho y ya estamos en la cama, en velacama, y la noche promete ser herrumbrosa, los minutos se van dejando caer en el precipicio de la oscuridad, quizá no sean tejas y si el paso de escobas, escollos, ripios de hecho aún por limpiar, escamas que debiéramos habernos quitado hace tiempo para sentir la humedad, para no temer al tiempo las cadenas del silencio o el implacable pepito grillo de un vendaval invernal.



Colchón con escamas, la estación perpetua

Todos los días cuando hablo con él acaba asomando un gato -parece un saco- acostándose en la pared de la pantalla blanca y/o rezumando Zz...