viernes, 9 de julio de 2010

Amor, Amor ¡Este jueves un relato!

¡Amor! ¡Amor!




¡Amor! ¡Amor!     



Irrumpes en las sábanas descolocadas y silbas en mi oído el último hálito de  oscuridad.

-Es tarde, ya amaneció.

El calor que tu cuerpo exhala se despide de mi,  te persigue  rumboso y susurrante por la alcoba, izo mi brazo   y rozo la estela de tu olor, las gencianas se desperezan estirando sus pétalos. Muda la cortina aprovecha para mudar de color; blancas, alpinas, detrás se vislumbran las cumbres del Teleno.

-¿Me dejas? ¿Dónde te vas?, -ya sé que no me escuchas, rechinan  los esquis abrazados al resto del equipo en la moqueta mullida y silenciosa del pasillo.

Una pareja se despide frenética en la otra habitación, los suspiros deshielan el casquete polar al ritmo  vertiginoso que la cama se azota hirviendo  a la pared, el cabecero jocoso emite un jaja jaja  jaja ¡ja!
Y tu regresas  ausente a mi pensamiento  en una nube de cielo cantueso, miras por el ventanal y la sonríes, le haces gestos sutiles con el dedo.

Los copos se balancean como danzarinas a puntas de pie, -y antes de posarse se observan  en mis pupilas-, albinos  a través del vidrio  pegan sus manitas frías, abren los dedos, los ojos y la boca  y se derraman en cristales fundidos como notas acusosas distendiéndose, frotándose al calor que los difumina.


 Efímeros y preciosos, se despiden en ese llanto de cuerda violín.

-¿Cómo no lo comprendí antes?-. Me abrazo al almohadón que se resiste a mi  énfasis y de un salto abro la balconada. Azul tu silla  jalea al teleférico, se columpia  en un ris ras ansisoso, escala las sierras de los picos  y tiembla deleitosa ante la promesa de la cima.

Siempre tu amante escondida tras la nitidez  del  cristal, y  yo en la más evidente oscuridad .

Más viajeros a cuestas con sus relatos.... en casa de Gus 




La pintura es de Edward J.Reed

La mujer de Van Gogh

No se cortò un pelo, sin prejuicios le importaba un pimiento que pensaran "que eso no tenía nada de académico". Tomó el pin...