La capacidad de crear ficciones
es
la
que
se
alumbra
en el mayor parto conocido:
la poderosa luz de la literatura.
Humanos, un paso más en la escala evolutiva.
Mis relatos son los ecos del entorno donde habito, residuos de la memoria que coloreo al antojo de este instante llamado mañana, ahora, ayer fundidos con tu respiración al leerlos.
Domingo por la tarde. Lluvisquea, el cielo se ha paseado por delante del ventanal haciendo muecas irónicas... El domingo se desploma en la l...