La alcoba cuela por las rendijas una arenilla finísima, se deposita como un baño dorado sobre los muebles de la habitación
-¡Apaga ya la luz que son las tantas! Y deja de una vez descansar el ojo, que lo agotas con tanto libro para conservarse bien muerto.
-¿Y tu cómo sabes que hora es?-, pregunta ella con un diente de ironía.
-Por el reloj, listilla, mañana habrá que soltar otra tabla del suelo y barrer el montón para el piso de abajo.
Adelita se estira la melena que por fin le alcanza la cintura, y con un deje de coquetería le dice, Miguel, dame un besitoooo, parpadea salerosa con su único ojo.
Miguel le arranca el ojo de cuajo y lo mete en el vasito de agua de la última cosecha
- ¡A dormir he dicho! Se oye un Crack y el anular sale volando y apaga la vela.
Dos segundos después se oye un toc, toc,
-Quién es, repone Miguel.
-¿Quién va a ser?-, gime Adelita, -la vecina de abajo.
-Pues sacate un poco de cera, anda, que casi se ha agotado la vela-. Se oye la arena silbando despacio de fondo y encima un rasgarse de chapoteo que acaba en un ruido seco cuando la uña abandona el oído ¡Clashhs!. Regresa la tintura amarillenta de sombras y arena.
-¿Que quiere?-. La vecina contesta:- Si fueran tan amables de prestarme la dentadura..., tengo en la cama a los gusanos y creo que están a punto para la cena.
Miguel mira enfadado, no se sabe bien, ya es toda una calavera. Adelita le arranca la dentadura sin contemplaciones y con su potente uña afilada rasga la madera en dos tiempos cortados:
- Son dos gusanitos.
Nota:
Equivoqué zombis con cadáveres:
1-.Los zombis son muertos vivientes .
2-.Los cadáveres viven hasta que se acaben los gusanitos.
Un auténtico placer -según una encuenta elaborada entre los nichos-, también una excelente fuente de babosas y escurridizas proteinas.
¡Buen provecho! (Los placeres de esta tierra)
La foto de Rodney Smith