miércoles, 17 de enero de 2018

La maldición de ser un dios- STOP-




Los hados sacudían los piojos sobre nuestras cabezas. La radiación de Zeus acabó en una incómoda fosforescencia y cansino parpadeo; con un triángulo en cuyo interior se leía a modo de telegrama: ¡Inflamable! STOP
El impúdico, sabelotodo dramaturgo bajó del Olimpo sin despelotarse, disfrazado de cucaracha.

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¡Qué bochorno!

Un día desaparecermos en una nube de vapor y descubriremos que vivomos sobre una pasta que nada en el té.