lunes, 14 de agosto de 2017

Paula



¡Qué extraño resultaba corretear por la ciudad sin saber dónde ir, tentando la suerte , tentando las calles siempre con una sensación inminente de desenlace!. Al principio sentía una vibración en la punta del estómago como si fuera un zahorí, mis manos temblaban, y pensaba que a la vuelta de la esquina Paula aparecería como si simplemente se hubiera distraído, perdido la noción del tiempo y llegara tarde a casa. Luego, después de varios días, quizá la primera semana, cuando encontramos parte de su ropa y su bolso en un callejón supe que ya nada sería igual. Me aconsejaron que descansara, los vecinos hicieron turnos para pasar por casa. Dicen que me levantaba sonámbula y descalza salía a la calle murmurando su nombre. No recuerdo haberme despertado en ningún lugar raro, aunque sí exhausta. La noticia de su desaparición salió en la prensa, llamó mucha gente, pero ni una sola pista fiable. Una mañana, veinte días después, apareció aquel señor, parecía de una funeraria, Vicente me dijo que se llamaba. Me miraba a los ojos y hablaba muy despacio:
- Señora, me tomó del antebrazo, creo que puedo ayudarla.
Recuerdo la escena como si le pasara a otra, como si yo mirara desde fuera y en realidad él tomara el antebrazo de Paula. La sangre avanzaba lentamente por mis venas, pesada, era igual que un riego por goteo, minucioso. Y siento la respiración entrecortada, expectante. El aire parecía atrapado en mi pecho mientras él hablaba. Pensé que si la sentía a ella igual restaba algo de esperanza, aún podía estar viva. Por un segundo la ví a través de mis brazos tomando la mano de aquel hombre con un montón de gusanos deslizándose entre mis - sus dedos.

(Textos en 20 minutos)




Prologo:
Paula era una adolescente muy sensata, nunca habíamos tenido un problema con ella, ni una sola noche en vela por un disgusto, pero el martes salió a patinar con las amigas y nosotros quedamos para cenar - teníamos un compromiso-. Cuando regresamos aún no había llegado, a veces llama y si no estamos vuelve a llamar más tarde si se va a retrasar o la madre de Mariam las lleva a cenar, así que esperamos, esperamos, y luego comencé a llamar a sus amigas, cogí la agenda de su cuarto y descubrí una dirección de última hora extraña ...

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