viernes, 29 de octubre de 2010

Crónicas de una cerebro enlatado ...

Crónicas de una cerebro enlatado ...


A ratos la cabeza se sostiene erguida sobre los hombros, luego deambula  por  cuenta propia en la habitación y se deja los párpados babeante sobre la estufa , o ,,, gira recostada sobre la almohada como si diera vueltas en el bombo de la lavadora.
Le tomé la temperatura, aún se la puede coger con dos dedos. El médico me recomendó que cuando queme como una patata caliente se la lleve a él.


2 comentarios:

Natàlia Tàrraco dijo...

Chuta cabeza, que vuele y se enfríe. Para párpados babeantes, hielo.

Pepe dijo...

A veces es suficiente con un paracetamol. Depende de lo que esté provocando que esa cabeza esté a punto de incandescencia.
Un abrazo.

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