sábado, 26 de mayo de 2018

Distopía

Los niños enseñaban a  sus padres malcriados a comportarse, lo vi con mis propios ojos, puede que fuera solo un segundo y siempre me quedará la duda de si aquello era real, sin embargo no puedo negar la fuente de mi placer:

- Siéntate! No hemos terminado de comer! 
- Pero en Netflix empieza una serie nueva. 
-Pues ya la verás- dijo aquel muchacho que no superaba el metro de altura con tono suave pero conciso. El padre ya de cincuenta se lo quedó mirando con cierta inquina y sonrió levantando los ojos como si imaginara una venganza- ¡Papá que tienes que volver al trabajo, no te distraigas! ¿De qué vamos a comer? - El hombre ya canoso dejó el tablet sobre la mesa como quien abandona un tesoro, pero antes de salir, lo escondió entre la chaqueta para llevárselo al trabajo. El muchacho se dejó caer como un fardo, era el típico niño palillo que todo lo que come lo estira,  a pesar de ello el sillón sonó plof. Y la escena se cubrió de harina.

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