lunes, 17 de mayo de 2010

Los títulos los pones tu


Puede que no signifique nada, lo sé,  pero  hoy  una sensación extraña  me pinza las manos y sube por toda mi superficie, como quelíceros que aprisionan mi piel recorriéndola sin que pueda hacer nada al respecto.

¿Será culpabilidad por escuchar conversaciones ajenas?   ¡¡¡No!!! Son ellos los que vienen a mí, se colocan de frente, se pasean, se desnudan, y me hablan constantemente.

¡Shisssss! Ahora no puedo hablar. Luego os sigo contando, llega mi primer usuario.

 
Se aproxima una mujer joven rondando los 25, camina hacia mi titubeando en cada paso, falda ajustada, blusa  rosa comedida, saluda brevemente a un hombre y luego, me mira intensamente y yo la miro estupefacta, es la primera vez que presiento que alguien me entiende. De repente comienza a desvestirse, lentamente se desabrocha la camisa, y luego el sujetador. Se queda desnuda frente a mi,  sus senos pequeños con dos bultitos rosados en el centro apuntándome, los toma con sus manos y habla como si yo no estuviera.

  ¿Demasiado pequeños? Los tapa, los eleva, los esconde entre la yemas de sus manos y fija sus pupilas en mis pupilas. ¡No! ¡Tengo de sobra con ellos y a quien no le guste que no mire!. Se gira, toma su blusa y se coloca la ropa, luego sale contoneando sus caderas con la autoestima enfocando hacia arriba.

Las horas pasan muy despacio, desde mi cuarto  el sonido del tic-tac  amartillea mis oídos, menos mal que el degustar  de unos labios mordisqueando frutas distrae mi atención. Se abre la puerta y me encuentro de frente con una pareja, el sólo lleva un  pantalón corto. . Sus brazos como el pecho, muy musculados la empujan a ella hasta cerrar con sus cuerpos el hueco  y allí, sin miramientos vuelven a sus quehaceres deslizando las manos, reptando sobre los muslos, serpenteando en sus caderas, succionando y emitiendo suaves gemidos rítmicos saturando el ambiente,  roncos los de él, agudos los de ella, como una polifonía de voces entrenadas.

 
Yo como siempre continúo muda pero me entran ganas de decirles:  ¡Oigan, que una no es de piedra!    Y es que a veces hasta me empañan.
Como si supieran lo que pienso recuperan  la compostura, ahora el le ayuda a colocarse las ropas estirándole la falda, y antes de traspasar el dintel de la habitación le da un azote en el trasero con la mano ligeramente hueca, dilatándose en el segundo de contacto.

 
No he terminado con los sudores de unos y aparece sin avisar el siguiente, de él sólo puedo recordar la música de intriga  en  los cascabeles que irrumpieron desde el suelo al tiempo que sus zapatos y … sus ojos reflejados en el filo del cuchillo, helados,  de azabache,  rodeados de agrietadas y terribles arrugas.  Espesas cejas, marañas de pensamientos  lúgubres. Ni siquiera me miró, sólo limpió el filo rojo de la  sangre
y luego le contemplé reflejado como el hielo en su espejo.




Al otro lado de mi perfil de reojo vislumbré, en la calle, la blusa rosa de la muchacha tirada por el hueco de algún descansillo.

Y comprendí... , en un segundo lo supe todo.
Los mordiscos comenzaron de nuevo, la angustia de saber y no poder contarlo …


Intenté gritar , denunciarle.
Lo que conlleva ser una ventana es que disfrutas de momentos apasionados, y otros tristes, muy dolorosos  que nadie imagina que puedan suceder. Resulta muy  emocionante si puedes trasmitirselo a alguien, por eso  mi único consuelo, es Bernarda , la de la limpieza, ella si que disfruta con las andanzas de mis  usuarios y los dimes y diretes del despacho del psicólogo de al lado, que tiene tela. Yo que soy la del servicio adjunto, oigo y veo  de lo lindo. ¡Lo bueno tiene que ser la que se situa al lado del diván!.

 Pero aunque disfruto del privilegio de que Todos se desnuden de verdad frente a mí, como si no importara, hoy el cansancio y los mordicos de los sucesos han podido conmigo, lo único que puedo hacer para quejarme es lo que voy a intentar ahora:

                 Gritar hasta fracturarme

3 comentarios:

Bicicleta dijo...

Me ha quedado impactado... te lo juro, no se puede despegar uno del monitor... y no sé que creer, no quiero ananlizar ni si quiera cual es la verdad que encierra, me conformo con el impacto...

maririu dijo...

he venido hasta aquí para preguntarte como puedes tener ese cuadro de Tortosa que cuelgas en "escribes"
y la verdad es que me gusta mucho tu relato
Maririu

Mimí dijo...

No sé a qué te refieres con "escribes", no sé si hablas de un cuadro que tengo en facebook
o en el blog de poesía "Mimí", si es un óleo puede ser el de un amigo andaluz que reside en Valencia y tiene mucha mano para el óleo, su apodo es Pipirigayo por si te interesa, lo encontrarás en Artelista, o en sitios de ese tipo, galerías virtuales de arte. Si miras el cuadro debajo, al final seguramente haya una alusión al autor y en su nombre si pinchas un enlace a su blog si yo lo conozco, y si no muchas veces la pintura la pongo con su nombre, título de lienzo y nombre de autor. No creas, a veces se suda para encontrar las fuentes, los autores originales.

Me alegro que te guste el relato

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